ESPÍRITU SANTO
Tras su resurrección, Jesús derramó su Espíritu Santo sobre los creyentes, permitiéndoles cumplir su mandato de predicar el Evangelio a todo el mundo; una obligación que comparten hoy en día todos los creyentes. El Espíritu Santo habita en cada creyente, llenándolos del poder necesario para vivir de forma diferente y llevar una vida llena de su amor.